miércoles, 10 de septiembre de 2008

ARGENTINOS 0 - RACING 1

A Racing nada le cuesta poco. Todo lo tiene que pelear. Sino que lo digan los jugadores que hoy consiguieron el primer triunfo para la Academia en el Apertura. Fue 1-0 contra Argentinos en el Diego Maradona, estadio en el que el conjunto de Avellaneda nunca había convertido ni siquiera un gol y mucho menos había cosechado algún triunfo. Leandro González fue el autor del único gol de un partido en el que se sacaron chispas de lo friccionado que fue.

El arranque fue mejor para Argentinos, basándose principalmente en lo hecho por el mediocampo. Si bien se luchaba demasiado por la posesión de la pelota, el juego se desarrollaba desde la mitad de la cancha hacia la valla de José Luis Martínez Gullota. Y los volantes de Racing parecían faltos de firmeza. Eso lo aprovechaba el Bicho para quedarse con la pelota en el primer cuarto de hora.

El local jugaba mejor a partir de la sociedad entre Gabriel Peñalba y Sergio Escudero, que por la izquierda le ganaba a Franco Sosa y creaba centros provenientes de ese sector. Pero el que se puso en ventaja fue el visitante. Adrián Lucero disparó de zurda desde fuera del área, Torrico cometió un error y Leandro González logró el gol tan deseado como necesitado por toda la Academia.

Después del 1-0 la Academia afirmó las marcas en el mediocampo y consiguió otra seguridad en la última línea, ya que Escudero dejó de quedar mano a mano contra Sosa. Racing también le puso límites a Peñalba con los dos volantes centrales, el joven capitán Claudio Yacob y el todavía más precoz Franco Zuculini. Así, el partido se volvió entonces entretenido y con un ritmo elogiable.

Con eso, también llegaron los roces y la ineficacia del árbitro Alejandro Sabino para calmar a los dos equipos.

Arriba en el tanteador, Racing pasó a especular y mostró velocidad para salir de contragolpe. De todos modos, cerró el capítulo dando la impresión de esperar que Argentinos entrara en desesperación. En la segunda parte el juego del anfitrión creció muchísimo porque aportó variantes y creatividad el ingreso de Rodrigo Díaz al ingresar como reemplazante del defensor Juan Sabia.

También fueron positivos los rendimientos de Peñalba y Juan Mercier, por lo que Racing terminó arrinconado y sostenido por intervenciones meritorias de Martínez Gullota. Argentinos hizo lo suficiente para igualar, pero la sufrida Academia aguantó y festejó, aunque, claro, terminó con el corazón en la boca.

En el Diego Maradona, el Bicho mantenía un invicto de 17 fechas, mientras que Racing no había ganado nunca en ese lugar. Además, La Academia llevaba 12 encuentros sin ganar como visitante (el último a Gimnasia en La Plata en el Apertura 07).

RACING 1 - INDEPENDIENTE 1

Siempre está...

Es el hombre de los goles importantes. El que aparece aún jugando mal, cuando el equipo más lo necesita y el que le da un poco de oxígeno cuando ya no queda aire en el ambiente. Franco Sosa se acostumbró a ser el salvador de Racing y ayer tuvo otro capítulo heroico. Como en el último partido ante Arsenal, en donde le dio el primer triunfo del año a la Academia y le regaló un poco de alivio en el promedio, el tucumano apareció para ofrendarles el empate a los de Llop. A los 45 minutos del segundo tiempo, cuando en el Cilindro todo era resignación y lamentos, al defensor le cayó del cielo una pelota peinada por Sánchez Sotelo y fulminó a Assmann para la locura blanca y celeste en toda Avellaneda.

"Esto es lo más lindo que hay. Hacer el gol del empate en un clásico... Nos sirvió un poquito para sacarnos la amargura que teníamos por ir perdiendo un partido increíble", aseguró el ex Gimnasia de Jujuy, quien con apenas 27 años es el titular más experimentado de un equipo plagado de juveniles y el escudero más fiel que tiene el Chocho. Claro, porque justo en su debut ante los del Viaducto, Franco le regaló a Llop su primer triunfo en Racing y siempre fue una fija en la defensa. Disputó todos los partidos en la era del ex técnico de Banfield y saca el pecho en los momentos más difíciles. Por caso, ayer, cuando la derrota parecía sellada y la gente le recriminaba ante cada pase imperfecto, el devoto del Gauchito Gil olvidó los reproches y se fue al área para buscar el empate a toda costa.

De todas maneras, dejó en claro que su misión no es hacer goles... "Mi responsabilidad es marcar y duele cuando nos hacen un gol. Es cierto que ahora se me está dando llegar al arco contrario y eso es algo que le sirve al equipo", cerró Sosa, quien ya tiene cuatro goles en Racing y sigue mojando en los momentos justos. "Esperemos que sea el punto inicial para comenzar a ganar más partidos".

Palabra de goleador...

RACING 1 - INDEPENDIENTE 1

Ese mote tantas veces sacado a relucir por el hincha de Independiente, a partir de la historia rica de su copero club, podría sonar irrisorio a juzgar por lo que se observó ayer en el Cilindro. En Avellaneda, más que nunca, el orgullo nacional fue Racing. La sangre y el apetito, componentes que nunca debe faltar en un equipo, los tuvo la Academia. La mezquindad y la hibridez dejó en offside a un rival que pareció con el estómago lleno antes de sentarse a la mesa para comer...

Ese loco festejo. El bebé, indefenso él, no pudo evitar el despojo apasionado de su padre. Borracho de euforia, terminado el partido, el plateísta le robó el pañal -estaba limpio-, lo elevó y lo exhibió socarronamente. Fue una manera original de tratar de miedosos a esos hinchas que vieron cómo su equipo terminó sin alma, sin delanteros, sin hambre. A su lado, también exultante, un chico derramaba lágrimas que le fabricaba su corazón. Un rato más tarde, los jugadores se iban del vestuario como ídolos, rodeados de personas que, cámara de foto en mano y ávidas de autógrafos, los obligaba detenerse a cada segundo. En el Puente Pueyrredón, las banderas de Racing flameaban como hacía mucho no ocurría, los colectivos iban abarrotados de hinchas que cantaban.

La Academia no ganó, pero el modo a través del cual llegó al empate, en el final, generó una profunda satisfacción en su gente. Más allá de sus limitaciones futbolísticas, de su falta de definición en la mayoría de sus situaciones de gol creadas, el hincha valoró la enorme actitud de un equipo que, en ese sentido, goleó al Rojo e hizo más como para justificar un triunfo. "Merecimos ganar, jugamos mucho mejor que ellos y con una gran actitud", no dudó José Shaffer. "Fuimos muy superiores, sobre todo en el primer tiempo", aseguró Franco Sosa, el autor del gol. "Manejamos la pelota, generamos siete chances claras y ellos una sola", sacó pecho Yacob, en la conferencia de prensa.

A esa altura, los hinchas de Racing se retiraban muy conformes con sus jugadores, aunque esto no había quedado en evidencia antes del comienzo del clásico: cuando la voz del estadio mencionó a los futbolistas, hubo total indiferencia hacia ellos.

La historia empezó a cambiar al final del primer tiempo, cuando el equipo recibió un aplauso como premio a su entrega mientras se metía en la manga rumbo al túnel. En la reanudación, con el fin de que Racing no bajara la presión, la tribuna soltó un "movete, Racing, movete". Y así fue nomás. Desesperada por la igualdad, con Yacob como baluarte de la lucha, la Academia atropelló al Rojo. Fue el orgullo nacional, el culto al esfuerzo.

HURACAN 1- RACING 0

Para Racing, la segunda parte del 2008 no pinta mejor que la primera. Después de haber sufrido con la Promoción y de pasar los innumerables inconvenientes extrafutbolísticos de siempre, el equipo de Juan Manuel Llop comenzó de la peor manera el Torneo Apertura. Hoy cayó con Huracán en La Bombonera y sumó su segunda derrota en igual cantidad de partidos. Fue 1-0 en un encuentro malo y con pocas situaciones de gol. Encima, ahora se le viene el clásico con Independiente.

Ese no es un dato menor. Aunque en realidad, todo lo que pasa en Racing en la actualidad no deja lugar a situaciones de pequeñas dimensiones, ni de datos menores. La Academia sufre día a día y cada vez aparece más al fondo de lo que cualquiera se puede imaginar. Si bien la gente de Avellaneda tiene por accidente la derrota tatuada en la piel, no termina de asumir y de asimilar una caída tras otra. Y mucho menos si en medio de esa crisis se viene el clásico rival, de presente totalmente distinto.

El equipo plagado de pibes que tiene Racing salió a la cancha como lo hizo ante Lanús. Con la idea de tomar la iniciativa y proponer en campo rival. Pero volvió a hacerlo sin ideas. Maximiliano Moralez entró desenchufado y lejos de ser el que fue en los partidos de Promoción ante Belgrano. Todo lo contrario a lo que demuestran juveniles como Darío Lihué Prichoda y Franco Zuculini, que con más garra que fútbol se comienzan a ganar el cariño de los hinchas.

Pero con eso no alcanza. Huracán esperó en un primer tiempo para el bostezo y golpeó cuando tenía que hacerlo. Al comienzo del complemento, el conjunto de Claudio Ubeda, que arrancó el torneo con una caída ante San Martín de Tucumán, tuvo su primera chance del partido y facturó. Centro de Germán Castillo desde la derecha y toque al gol de Ariel Colzera. Golpe al mentón para un equipo que demostró ante Lanús que no tiene reacción cuando se encuentra en desventaja.

Este partido no fue la excepción para Racing. El gol de Colzera a los 7 minutos de la segunda etapa desorientó al equipo de Llop, que llega desestabilizado al clásico del próximo domingo y que no pudo revertir la historia con sus cambios. Primero sacó a Sánchez Sotelo, de lo mejorcito del equipo, y metió por primera vez a Leandro González, pero el ex Olimpo no logró hacer demasiado con su velocidad. Apenas tuvo una llegada al fondo y posterior centro al medio del área, que nadie llegó a conectar.

Después, el Chocho mandó a la cancha a José Luis Fernández y José Chatruc en la búsqueda del volumen de juego que le faltó en casi todo el partido, pero tampoco le dio mayores réditos al DT. En contrapartida, Ubeda movió su banco y terminó de sellar la victoria batallando en el mediocampo, con el reaparecido Hugo Barrientos a la cabeza.

Así, Huracán se llevó la primera victoria del campeonato y empujó un poquito más a Racing al fondo de la Primera División del fútbol argentino. El Globo sueña con ingresar a la Copa Libertadores del próximo año y necesita sumar. La misma premisa para La Academia, que si no acumula puntos, estará en problemas al igual que en la temporada pasada. El clásico podría ser una muy buena oportunidad de comenzar a cambiar la historia. Pero deberá modificar mucho para revertirlo.

RACING 0 - LANUS 2

Un equipo armado entre treguas judiciales. Otro con la base intacta de vuelta olímpica reciente. Uno mirándose en el espejo del Clausura cuando penaba por salvarse del Titanic y el otro buscando el reflejo perdido de aquel que ganaba y gustaba. Y más allá de esa suerte de oasis que disfrutó en el primer tiempo, Racing no supo ganar como en el torneo pasado. Lanús mostró su oficio: aguantó ordenado el aluvión y lo mató con su primer disparo.

Coherente con las promesas de Llop, Racing se planteó bajarle altura a la pelota intentando armar un circuito de juego más al pie. Moralez pintaba para usina, pero serían el debutante Prichoda y Zuculini los que parecían darle el salto, la transformación. Buscando herir por el sector derecho, el más endeble rival, amagaron con desbordes interesantes, de ésos que llegan con centros que abren defensas. Lanús, aferrado a la máxima futbolera de que se puede jugar mal pero no desordenarse, se mantuvo con vida con esa disciplina. Las intermitencias de Blanco y Valeri no alcanzaban para cambiar el dominio de pelota por más Pelletieri y Hoyos que hubiera recuperando. Pero para saberlo ganar, hay que hundir el dedo en la herida. La escasa precisión local podrá ser explicada por la demora en el inicio de la pretemporada o con el tiempo habrá que concluir que se trata de capacidades individuales. Un sacrificado como Zuculini se mandó una asistencia riquelmiana, Maxi Moralez quedó mano a mano con Bossio y se volvió más chiquito que nunca. Prichoda (más que Bonet) también lo puso en casi gol a Sánchez Sotelo y tampoco resolvió. La velocidad de Biglieri era la herramienta solitaria del equipo de Zubeldía, que insistía con su señas para que Valeri y Blanco jugaran bien abiertos.

Racing no era el mismo en el segundo tiempo y Lanús sólo mostraba su explosión para pasar de defensa en ataque, pero sin precisión en esa velocidad. Precisión que no tuvo Aveldaño: intentó parar la pelota tras ganar un cabezazo y se le fue a tres metros. Y ahí salió todo el oficio de Lanús para transformar eso en un jugadón. Se despertaron Valeri y Blanco, quien se mandó un pase infernal para la mejor definición de Sand. Si faltaban ideas, ahora Racing se quedó sin piernas y entonces se salvó de una goleada histórica. Porque el Pepe siguió con su racha especial antiacadémica con un gol de goleador. Porque Gullotta anduvo bien. Porque Valeri y Biglieri tuvieron el suyo. Porque tiene oficio y sabe ganar. Justamente lo que le faltó a Racing.

jueves, 24 de julio de 2008

Una luz en el camino

Racing sumó a su tercer refuerzo para la próxima temporada al incorporar al mediocampista Adrián Lucero, proveniente de Newell's. De esta forma, se suma a las contrataciones del volante Martín Wagner y el delantero Leandro González, ambos de Olimpo de Bahía Blanca.

Lucero, quien viene de quedar libre del club rosarino por una pelea a principios de año con el presidente Eduardo López, se puso esta mañana a disposición del entrenador Juan Manuel Llop e inmediatamente se entrenó junto a sus nuevos compañeros.

En tanto, el Chocho espera que se resuelvan las posibles llegadas de los delanteros Pablo Lugüercio y Federico Nieto, y la del defensor Franco Peppino, de Belgrano de Córdoba. A su vez, al técnico le gustaría contar con el defensor Marcos Cáceres.

miércoles, 16 de julio de 2008

Igual, siguen llegando

Mientras se suspendía la pretemporada, en forma paralela seguían ayer las tratativas privadas para reforzar el plantel de Juan Manuel Llop. Fue así que Miguel Pires, empresario ligado a Fernando Hidalgo, dejó casi resuelta la compra del pase del delantero Federico Nieto para ponerlo a préstamo en la Academia. De hecho, hoy al mediodía podría concretarse la operación, y el jugador se estaría entrenando con el plantel a más tardar el lunes. Nieto sería el tercer refuerzo: ayer se presentaron Leandro González y Martín Wagner. Y, tras abrochar a Nieto, Pires irá por Pablo Lugüercio. Mientras tanto, y sabiendo de la llegada de delanteros, Llop declaró prescindible al punta Hernán Barcos.